02/04 || LE TIRÓ LA CAMISETA Y ESTIRÓ LA PATERNIDAD.

LE TIRÓ LA CAMISETA Y ESTIRÓ LA PATERNIDAD.

En un Gallardón con 30.000 almas, Los Andes repitió una sana costumbre y venció a Temperley por la mínima diferencia. 
Gran primer tiempo, dónde saco la diferencia y un segundo tiempo para defenderla con un equipo diezmado.
La diferencia? Los Andes jugó un clásico como hombres y Temperley un partido de fútbol.

Estos tipos de encuentros no se analizan como uno lo puede hacer con "otros" partidos.
Imagínese, amigo de la Patria Milrayitas, que los clásicos son partidos aparte, no importa quién viene mejor y quién viene penando abajo en la tabla.
Ayer se vio reflejada aquella vieja frase, "los partidos se ganan en la cancha", y yo le agrego algo más, se ganan con actitud, hombría y en equipo.

Todo eso demostró ayer Los Andes, salió a tomar el protagonismo. No lo dejó pensar al Celeste y lo ahogó con una presión alta desde la zona media. Gran trabajo del doble 5, los laterales volantes crecen exponencialmente partido a partido (sobre todo Guille Pereira) y se aprovecha al máximo cada situación de gol.

Porque el Milra había tenido una de Valdez y no mucho más, pero aprovechó un tiro libre de Dimas Morales, el arquero la descolgó del ángulo, Peppino tomo el rebote y envió un centro milimétrico a la cabeza de Linas, que en absoluta soledad cabeceó para desatar la locura de las 30000 almas milrayitas.

Temperley sintió el golpe y Los Andes nunca bajó la intensidad en esa primera mitad. Los Andes siguió presionando y dejando en evidencia a su rival, un equipo tibio y sin idea de juego que dependía exclusivamente de Mancinelli. 
No encontró exponentes de juego el Celeste y brillaron por su ausencia Magnin, Cerutti y Di Lorenzo.

La segunda mitad fue un suplicio. Porque Los Andes tuvo alguna contra, es verdad, pero con un equipo diezmado por las lesiones se dedicó a aferrarse a la diferencia mínima y ahí viene el otro análisis.
Un equipo de Los Andes que entendió que este partido se ganaba siendo solidario, además de tener actitud y huevos. 
Prueba de ellos es como terminaron los jugadores extenuados y con tres bajas por lesión. 
Salvo los últimos 10 minutos en que Temperley llenó de centros el área de Requena, Los Andes lo controló bien y casi no paso sobresaltos.

Así llegó el final, el delirio de los 30000, la fiesta sin final en las tribunas, el color y el calor que le puso la Patria Milrayitas y el desahogo de un grupo de jugadores que entendió a la perfección como se deben jugar los clásicos.

Allí radicó la diferencia de este 1-0. 
Los Andes lo pensó, lo ideó, lo jugó y lo ganó porque entendió que jugaba un clásico, en cambio Temperley sólo mostró su tibieza y endeblez en el partido más importante.
Cómo dijo Kopriva en conferencia de prensa, "los jugadores jugaron un clásico, lo entendieron así".
Los Andes ganó, estiró la paternidad histórica y el objetivo de la salvación está cada día más cercano. Así sea!!!

 

Por Rodo Casaburro