10/02 || DERROTA DE SEIS PUNTOS Y UN POCO MÁS.

 

Los Andes cayó en Campana por la mínima diferencia ante Villa Dálmine. Se vió superado al principio del primer tiempo; Lo emparejó luego y cuando parecía un empate clavado el local se lo llevó con un gol de Lesman.

Salir de viaje en esta nueva excursión de Los Andes nos daba ilusión. La lógica ilusión de traernos tres puntos de un reducto siempre esquivo para el milrayitas. La leve mejoría mostrada en un par de partidos, nos hacía sentir que quebrar la racha era posible. Que ganar en Campana después de 36 años podía suceder. Pero NO. Los Andes se volvió a Lomas una vez más con las manos vacías y con el corazón roto.

La primera mitad arrancó con el local metiéndole mucha intensidad al juego, ataque vertical, salida rápida por ambas bandas y un Los Andes que se veía superado por el violeta que acusaba un récord de 4 victorias consecutivas.

Mostró las credenciales de entrada el conjunto de Walter Otta, entendió el juego y lo que se jugaba en el partido. La ecuación era simple, si Dálmine ganaba, se despedía de la tabla del descenso y le daba un empujón más al milrayitas.

Pasados los primeros veinte minutos de gran juego y ritmo del local, Los Andes se empezó a meter en partido. Lo emparejó, porque empezó a crecer el juego de Fornari, sin lugar a dudas el mejor jugador de Los Andes desde que está en el club. Hubo ocaciones de gol en ambos arcos, pero la más clara fue para Lomas, cuando en una salida rápida, Fornari, reventó el palo de Ojeda, para dejarnos la sensación de que se podía.

Así se fue la primera mitad, el calor sofocante invitaba a refrescarnos y a pensar que la segunda mitad nos traería a un Los Andes protagonista. Parecía mejor parado el milrayitas al comienzo de la etapa complementaria, Hamilton metió un tiro libre tremendo que casi se convierte en gol (pegada calcada al gol que le convirtió a Agropecuario).
Pero el partido entró en una laguna, ninguno se convirtió en dominador del encuentro y así daba la sensación que el empate era el mejor resultado que le quedaba al partido.

Pero todo se desvaneció cuando en una jugada rápida, y con alguna duda de posible fuera de juego, el recién ingresado Lesman, definió ante la salida de Requena para decretar lo que sería el resultado definitivo del partido.

Los Andes ya no pudo esbozar reacción alguna, este equipo ante estos golpes no puede levantarse. Y se vió al Los Andes desesperado del semestre anterior, sin rumbo, sin ideas claras y que dependía de Fornari al 100%. Así llegó el final, una dura derrota que duele. Porque de ganar Los Andes quedaba a cinco de Ferro y a seis de Dálmine....
Hoy Los Andes ya no depende de sí mismo, depende de que se caiga algunos de sus rivales.
Quedan 10 partidos, así es la historia de Los Andes, la conocemos más que nadie.
El sufrimiento estará a flor de piel y el objetivo de salvar la categoría se convertirá en una película de terror.
Así, a cara o cruz, a todo o nada.

Por Rodolfo Casaburro