ES HORA DE VOLAR

El penal de Walter García en el último partido frente a Independiente Rivadavia de Mendoza, que significó el único gol de Los Andes en el encuentro y el segundo de su cuenta personal en el equipo de Lomas, significó el broche especialmente particular de una tarde que fue como el penal mismo.  Suave, tranquila, con toque seguro y sin peligro a que algo interviniese la trayectoria al gol y a la victoria.

Los Andes, al igual que frente a Gimnasia y Esgrima de Jujuy y lapsos versus Douglas Haig, jugó nuevamente un gran partido en el Gallardón.  Un fútbol que por momentos logra entusiasmar, armado (tal el mandato de "Felipao") de atrás ´hacia adelante, partiendo desde Gagliardo, pasando por García y Tomassini, haciendo eje en Zeballos, para después sí, pensar en las variantes de ataque.  No digo con esto que el MilRayitas no busque el arco rival, sino que su estructura basal radica en su propio campo, con la defensa como puntal del esquema.

Pues bien, va siendo hora de plasmar lo bueno que se hace en Lomas en otras canchas.   Para ello, Felipe De La Riva quizás deba atentar contra sus propios principios, buscar desde un 11 inicial más ofensivo desde el minuto cero, y no cuando el equipo se encuentre en desventaja, o simplemente continuar buscando los 90 minutos y no caer en el conformismo del tentador puntito provinciano cuando la parada es brava.

Los Andes ha conformado un plantel que en los papeles previos no era de los más firmes candidatos pero que, con el correr de los encuentros, ha ido cimentando un EQUIPO que como en años anteriores comienza a salir de memoria, señal inequívoca de que el cuerpo técnico se siente representado y la gente identificada con muchos pasajes de su juego. 

Cuando esto ocurre, y lamentablemente no sucede muy seguido, el hincha pide más.  Solicita ese "pequeño" gran salto de calidad que transforma un equipo de mitad de tabla en un candidato a formar parte en la mesa de los que discuten por el ascenso.

El lunes en Tandil, frente a Santamarina es tiempo de demostraciones, para el plantel, cuerpo técnico, hinchas y demás equipos.  Sabremos para qué está Los Andes; si para deambular en el cómodo ostracismo de la tibieza de la mitad de la tabla, o para pedir definitivamente una silla y sentarse a discutir.

Por Luis Fernando Lugo